Nuestros días de trabajo de campo en Mapa de Talentos 2.0

El día empieza temprano. Antes de que el sol se vuelva intenso así como le conocemos en Paraguay, el equipo llega a la escuela con la valijita (o valijota) de materiales, pruebas y muchas ganas de conocer a los chicos y chicas con los que van a tomar los tests. En la dirección se revisan listas de consentimientos informados, listas de estudiantes, se acuerdan horarios, se organizan las aulas. La escuela se convierte por un ratito en una pequeña sede de Mapa de Talentos 2.0.

En el aula se explican las actividades que van a hacer los chicos. No hay respuestas correctas o incorrectas en el sentido típico, «esto no tiene puntos y no importa para tu nota!» No se habla de notas ni de castigos. Se explica que se busca ver cómo piensan, qué estrategias usan, cómo se enfrentan a un desafío nuevo («queremos saber cómo funciona tu cerebro!»). El ambiente al principio es de curiosidad cautelosa. A medida que avanzan las actividades, algo cambia.

Algunos estudiantes se iluminan cuando ven problemas que nunca habían visto («demasiado fácil este ya es!»). Otros se sorprenden al descubrir que eso que suelen resolver con naturalidad resulta difícil para muchas personas («como lo que no pillás como resolver??!»). También aparecen quienes se frustran rápido y quienes se motivan cuando el desafío sube un poco. Todo eso se observa y se registra con cuidado.

El equipo no mira solo respuestas. Mira gestos, tiempos, formas de razonar. Mira las hojitas de respuesta a ver si no se están saltando algún ítem o algo así. Se conversa con docentes, se escucha la historia de la escuela, sus desafíos y sus fortalezas. Se toma nota de lo que ya se está haciendo bien para apoyar a estudiantes con altas capacidades y de lo que podría mejorarse.

Al final de la jornada, la escuela queda más cansada pero también más consciente. A veces se abren nuevas preguntas. Tal vez esa estudiante inquieta necesita otro tipo de estímulo. Tal vez ese chico callado entiende muchísimo más de lo que muestra en clase. Tal vez hace falta un plan para que nadie tenga que esconder su curiosidad para encajar.

Ese día de trabajo de campo es solo una pieza de un proyecto mucho más grande. Pero para algunas escuelas se convierte en un antes y un después en la forma de pensar el talento, y eso ya lo cambia todo.

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