Apertura a la experiencia: la llave para entender muchas mentes brillantes

En Aikumby, muchas veces escuchamos a familias decirnos:

“Mi hijo es muy sensible a todo…”,
“Tiene una imaginación impresionante, se pierde en sus ideas”,
“Hace preguntas profundas desde muy pequeño”,
“Siente las emociones intensamente, como si viviera todo al máximo”.

Todas estas frases tienen algo en común: describen lo que en psicología se conoce como apertura a la experiencia, un rasgo de personalidad que está presente con más frecuencia en personas con altas capacidades intelectuales o talentos excepcionales, y muchísimo más presente en personas con alta creatividad.

¿Qué es la apertura a la experiencia?

La apertura a la experiencia es uno de los cinco grandes factores de la personalidad, según la psicología. Este rasgo describe cuán receptiva es una persona a nuevas ideas, emociones, sensaciones, arte, imaginación y experiencias no convencionales.

Las personas con alta apertura tienden a:

  • Tener una gran curiosidad intelectual
  • Imaginar mundos posibles o ideas complejas con facilidad
  • Disfrutar de la creatividad, el arte y lo inusual
  • Percibir y procesar las emociones con mucha profundidad
  • Cuestionar lo establecido y buscar entender el “por qué” de las cosas

En los niños, esto se puede traducir en un amor por los libros, las preguntas filosóficas a edades tempranas, una conexión emocional con la música o el arte, o incluso una sensibilidad especial al entorno.

¿Por qué hablamos de esto en lugar de las “sobreexcitabilidades”?

Durante muchos años, en el campo de las altas capacidades se habló mucho de las sobreexcitabilidades, un concepto del psicólogo Dabrowski que intentaba explicar por qué algunos niños parecían vivir todo con intensidad. Pero con el tiempo, investigaciones más actuales han mostrado que muchas de las conductas atribuidas a las sobreexcitabilidades ya están contempladas dentro de rasgos de personalidad como la apertura a la experiencia —y lo mejor de todo: con mediciones validadas y respaldo científico más sólido.

Además, hablar de apertura no patologiza ni pone etiquetas confusas. Nos permite entender y acompañar desde lo que cada persona es, no desde lo que “sufre”.

¿Por qué importa en casa y en el cole?

Cuando entendemos que un niño o adolescente tiene una alta apertura a la experiencia, podemos:

  • Validar su intensidad emocional y su imaginación sin minimizarla ni juzgarla.
  • Crear entornos ricos en estímulos intelectuales, artísticos y sensoriales.
  • Evitar frustraciones cuando la escuela no responde a su necesidad de profundidad.
  • Apoyar su desarrollo creativo y crítico, sin imponer moldes.

En Aikumby lo vemos así

Desde nuestra experiencia acompañando a personas con talento excepcional, sabemos que la apertura a la experiencia no es solo una característica: es una forma de existir en el mundo. Es el motor detrás de muchas preguntas profundas, proyectos creativos, sensibilidad hacia los demás y búsqueda de sentido.

Y también sabemos que, cuando no se comprende, puede generar sufrimiento: aburrimiento, frustración, sentirse “raro” o incomprendido.

Por eso, desde Aikumby, trabajamos para que familias y educadores reconozcan, nutran y acompañen esta forma de ser. Porque entendida y valorada, la apertura a la experiencia no es un desafío; es una oportunidad.

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