Criar, además de proteger y amar, implica soñar. Así, nace el anhelo natural de que sea feliz. Y para ser feliz en sociedad, hay que encajar…o eso es lo que nos dicen.
Pero, ¿qué significa realmente ser «normal»?
En este blog, compartiremos el viaje de redefinición de una persona que llamaremos «Irene», quien descubrió que la verdadera respuesta va más allá de lo típico.
«Como cualquier mamá, siempre quise que mi hijo fuera feliz y que tenga amigos que lo quieran. Pero a medida que crecía, empecé a notar que se aislaba mucho y no le gustaban las mismas cosas que a sus compañeritos. Él te hablaba de planetas, teoría cuántica y metafísica, antes de pronunciar bien su propio nombre.
Tenía miedo de que lo tachen de «raro» y que sufra. Quise protegerle enseñándole a ser como el resto, pero me di cuenta que eso era peor. Desesperada, busqué ayuda profesional y así fue como llegamos al diagnóstico de ‘superdotación profunda’. Me asusté todavía más…hasta que entendí, finalmente, que mi hijo efectivamente no es normal. Él es extraordinario»
Irene
Este tipo de revelaciones suelen llegar al final de un arduo camino de tropiezos con la realidad, que lejos de ser reprochable, son el testimonio vivo de un amor que desea proteger, y que reconoce la redirección cuando la ve. Al final, una vida vibrante de ‘atipicidades’ que le dan color al mundo, es una vida que vale la pena criar.
Recordá que tener altas capacidades es ser fuera de serie.
¡Y eso está genial! ✈️

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