¿Cómo saber cuándo es suficiente? Balancear entre el esfuerzo y dejarse llevar

Una de las preguntas más difíciles para las personas adultas con altas capacidades es cómo saber cuándo “ya es suficiente.” Lograr ese equilibrio entre el push push push para obtener resultados y dejarse llevar por el proceso puede ser todo un desafío, sobre todo cuando tenemos altas expectativas para nuestro desempeño. Desarrollar una conciencia sobre nuestros propios límites mentales y físicos, además de alinear las acciones con lo que realmente importa, ayuda a encontrar ese balance.

(Gracias, IA)

Acá van algunas estrategias que nos sirven en Aikumby, y capaz también te pueden servir:

1. Identificá señales de diminishing returns (rendimientos decrecientes)

A veces, seguir adelante no significa que estamos avanzando de verdad. Las señales de que el esfuerzo ya no está rindiendo lo suficiente incluyen:

Frustración creciente o irritación sin avances claros.

Errores repetidos o falta de claridad en lo que estamos haciendo.

Señales físicas como cansancio, dolores de cabeza o tensión.

Al pillar estos signos, tal vez sea hora de parar un rato o cambiar de actividad para refrescar la mente.

2. Escuchar señales emocionales y físicas

Las personas con altas capacidades solemos priorizar el rendimiento mental, pero hacerle caso a las emociones y al cuerpo es clave para saber si es momento de empujar o de aflojar:

Niveles de energía: ¿Te sentís con motivación por lo que estás haciendo o full agotamiento? Si la energía está baja, es una señal clara de parar y recargar.

Emociones: ¿Estás disfrutando el desafío o te sentís abrumada? Lo que sentís puede guiarte a ajustar tu ritmo.

Ciclos de descanso: Entender tu ritmo natural te ayuda a trabajar en tus momentos de mayor energía y a evitar forzarte cuando realmente necesitás descansar. (Sí… la sociedad le premia al club de las 5am, y quienes somos del club de las 10pm llevamos desventaja)

3. Reflexioná sobre tu motivación

Preguntate: “¿Por qué estoy metiéndole tanta garra ahora?” Si tu motivación es la pasión por lo que hacés, puede valer la pena seguir. Pero si es la presión externa o el perfeccionismo, capaz sea hora de parar y reconsiderar. Asegurate de que tu esfuerzo esté alineado con lo que vos valorás, y no solo con expectativas de los demás.

4. Establecé límites no negociables

Tener claros algunos límites de antemano ayuda a no pasarte de mambo. Estos límites pueden ser en cuanto a tiempo, descanso y tu bienestar en general:

Límites de tiempo: Decidí cuántas horas le vas a dedicar a una tarea y respetá ese límite, aunque sientas que podrías seguir un rato más. Yo sé que cuesta. Yo más que nadie.

Chequeos de bienestar: Revisá cómo te sentís cada tanto. Si notás que tu bienestar empieza a decaer, puede ser una señal de que es hora de parar.

5. Incorporá la autocompasión en tus decisiones

La autocompasión no solo se trata de ser amable con vos mismo, también significa reconocer que descansar es necesario para mantener el éxito a largo plazo. Adoptar esta mentalidad te ayuda a ver las pausas como una estrategia inteligente para administrar tus recursos, no como flojera.

6. Probá con un “empujón suave”

Si no sabés si debés seguir o no, probá con un pequeño esfuerzo extra durante un tiempo cortito (por ejemplo, 30 minutos). Si después de ese tiempo seguís progresando y con energía, seguí adelante. Si no, permitite cambiar de actividad o descansar.

7. Escuchá tu intuición

Si algo no se siente bien, aunque no puedas explicarlo del todo, confiá en esa sensación y ajustá tu enfoque.

Lograr este equilibrio es un proceso que cambia con el tiempo, y depende de tus metas, tu bienestar y las circunstancias que te rodean. ¿Te identificás con algunas de estas señales?

Deja un comentario